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  • Pablo F. Alonso & Sara G. Antúnez

La cara oculta de los Juegos Online (Grooming)


Nuestros niños, están en constante peligro cada vez que juegan a un juego, cada vez que suben fotos a sus redes.

¿Sabemos realmente los peligros que corren y cómo?

Esta misma semana, hemos leído en todos los periódicos de Madrid cómo una niña de tan solo 13 años ha sido víctima de un secuestro a manos de un hombre de 39 años al que conoció a través del chat de un conocido juego (Grand Theft Auto), el presunto autor se hizo pasar por un niño de 17 años, para ganarse la confianza de la víctima y poder abusar de ella.

Hoy día son comunes este tipo de noticias, debido al aumento de los usuarios de internet (de todas las edades) y del nacimiento de distintas herramientas con las que es fácil cometer delitos, (lo más común es que se use un “nickname” para ello).

En el caso de los menores de edad, tienen acceso a las herramientas de Internet desde la Educación Primaria, y al uso frecuente de teléfonos móviles con conexión, ello tiene gran cantidad de cosas buenas, pero también acceso a muchos aspectos negativos, los cuales hay que hacer saber al menor, con la finalidad de que pueda actuar ante las situaciones de riesgo e incluso poder evitarlas.

En 2010 entró en vigor en nuestro código penal el artículo 183 bis, tipificando la figura delictiva que se conoce con el termino anglosajón “child grooming”, o lo que se puede traducir como “ciberacoso sexual”, este artículo vino a dar respuesta a una situación que cada día va a más, consiste en que una persona utiliza Internet con el fin de hacerse pasar por menores, e intentar embaucar a la víctima para tener una cita en la que abusar de ella o hacerla participar en espectáculos pornográficos. En todo momento lo que busca el artículo, es proteger la integridad sexual del menor de 16 años (a partir de la reforma de 2015), en el delito anteriormente comentado, deben de concurrir una serie de requisitos para que se dé, como puede ser, que el menor tenga menos de 16 años; que se lleve a cabo el contacto a través de redes sociales, internet, teléfono u otro elemento de comunicación; el autor debe proponer un encuentro con el menor, para cometer un delito de abuso o aprovechamiento del menor.

Las penas ascienden hasta los 6 años de prisión, pero EL PROBLEMA no es condenarlos, es IDENTIFICARLOS.

En el caso que acabamos de conocer, la menor de 13 años de edad tenía una personalidad reservada, no solía salir mucho con sus amistades, frecuentando juegos en Red que permiten el contacto con otros jugadores a través de chats, y fue a raíz de ellos en los que empezó a mantener una relación de amistad con un jugador, pensando que era un chico de 17 años tal y como él le hizo saber, compartía partidas por el momento. Pasado un tiempo, la confianza fue en aumento y como resultado de ésta, el presunto autor se valió para tener conversaciones e intercambiar imágenes de alto contenido sexual, hasta llegar al punto de proponerle quedar.

Llegó en coche a casa de la víctima, para recogerla, solicitando que actuara de una manera determinada, como es que bajara de forma oculta. El hecho de que fuera una niña que no solía salir mucho, levantó las sospechas en la madre de esta, poniéndose en contacto con diferentes personas para saber el paradero de su hija.

Todo lo anterior comentado, nos obliga a reflexionar sobre el peligro que hay hoy día en los distintos chats o redes sociales, es muy frecuente que la mayoría de las victimas sean adolescentes, y se aprovechen de esta época vulnerable, para poder abusar de ellos, lo que nos plantea hacernos la pregunta:

¿Cómo evitarlo?

Una de las soluciones que podemos encontrar está en la figura de los padres, estos pueden dar a conocer a sus hijos los peligros que existen, recibiendo ellos mismos, una formación previa. La otra, (compatible con la primera) enseñar a los menores desde los primeros cursos de Educación Primaria, con el objetivo de que no llegue a sufrir situaciones violentas.

Stophaters lucha por combatir estos delitos originados en la red, desde la educación, la formación y la disuasión, puesto que la mejor arma para combatirlos es la concienciación.


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